Vivir emociones negativas es una experiencia natural. La tristeza, la ira, el enfado, la frustración, la desesperanza y el desánimo no son negativas en sí mismas. Solo lo son cuando se convierten en un estado de ánimo crónico, es decir, en un modo de ser ante la vida. Imagina la energía negativa que proyecta aquella persona que vive constantemente enfadada con el mundo, como si fuese víctima de una conspiración universal. Este es el ejemplo del típico gruñón.

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Sin embargo, algunas emociones pueden bajar tanto nuestro tono vital, hacernos sentir tan afectados por esa inercia de tedio, que por esta razón, tenemos que hacer un esfuerzo terapéutico para ir más allá de ese sufrimiento.

Tú eres protagonista de tu vida

Superar las emociones negativas es importante porque, por ejemplo, una persona que lleva conviviendo durante un tiempo con la tristeza profunda puede experimentar una depresión. En cambio, es más sencillo cambiar el tono de una emoción en su fase inicial. Por esta razón, conviene escuchar los síntomas de la depresión en su fase temprana.

Las emociones negativas te llevan a vivir precisamente en el plano de la queja, los reproches, la insatisfacción, el rol de víctima, el dolor emocional… Y cuando estás en este punto de tu vida cargas con una mochila interminable de sufrimiento. Pero además, cuando observas la realidad desde la perspectiva negativa también tienes una visión subjetiva de lo real.

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De este modo, no luchas por muchos de tus sueños porque antes de tiempo te das por vencido al creer que es imposible lograr esas metas. Incluso te miras al espejo con falta de autoestima.

Las emociones negativas te afectan incluso en el plano laboral. Es decir, roban capacidad de concentración profesional, te hacen sentir vulnerable, producen estrés y ansiedad. Las emociones negativas afectan también a la calidad del descanso nocturno de tal forma que es relativamente habitual empezar el día con cansancio aun después de haber dormido durante toda la noche.

Búsqueda de la felicidad

Cuando vives un momento de emociones negativas no te ocupas de los problemas, sino que te preocupas antes de tiempo. Es decir, tú mismo generas un sufrimiento inagotable en tu mente y creas problemas que son irreales.

Todo ser humano desea ser feliz por naturaleza. Es cierto que en la vida existen dificultades, etapas de sufrimiento y cansancio. Sin embargo, eso no debe alejarte de la alegría como una meta realista y necesaria en tu vida. Una alegría vital que te permite crecer como persona y conectar con la banda sonora de la existencia.

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Cuando te sientes en armonía con el universo, todo fluye al compás de una energía natural que te da fuerza y vitalidad. Sin embargo, la felicidad no depende tanto de la situación personal como del propio modo de ser. Es decir, a lo largo de tu vida vas a vivir situaciones muy diferentes, sin embargo, recuerda que nada es eterno, la esencia del cambio forma parte de todo lo que existe.

Vivir el presente

Todo pasa y nada permanece. Por esta razón, es fundamental que aprendas a no quedarte estancado en una emoción negativa, avanza con tu vida, disfruta del presente. Esta es la mejor forma de estar acompañado con el ahora.

Por esta razón, la meditación se convierte en un regalo de la vida para aquellas personas que quieren elevar el nivel de interioridad en un mundo que propicia un estilo de vida tan centrado en la exterioridad. Sin embargo, no puedes ser feliz si te das la espalda a ti mismo.

Tú puedes llegar a ser tu mejor compañía. Por esta razón, abre tu corazón a la vida. Por medio de las técnicas de relajación y los ejercicios de meditación puedes darte tiempo para pensar en ti, para escuchar tus emociones, identificar los pensamientos que las producen y saber qué te ocurre exactamente.

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Del mismo modo, la psicología positiva te enseña que las emociones que verdaderamente consiguen sacar lo mejor de ti, es decir, todo tu potencial, son las emociones positivas como, por ejemplo:

· La alegría.

· La ilusión.

· La motivación.

· La paz interior.

· El júbilo.

· La esperanza.

El tiempo es un factor real en la vida humana. La vida tiene principio y final. Sin embargo, la felicidad no solo puede medirse en términos de tiempo, sino también de calidad de las vivencias. Por esta razón, tus vivencias tienen una mayor calidad cuando tus emociones son ricas en matices.

– Es importante que superes las emociones negativas porque solo así puedes crear las condiciones de buena suerte en tu vida. Debes ser optimista, ya que solo así puedes observar el lado amable de los días por medio de la gratitud hacia los pequeños detalles.

– Debes ser optimista para no dejarte arrastrar por la fuerza de la autocompasión cuando la nostalgia te atrapa. Tienes que ser optimista, porque cuando lo eres, no solo tú te beneficias de esta forma de pensar sino que produces un efecto contagio en los demás.

Transmite tu alegría a los demás

Es decir, el optimismo puede cambiar el mundo y tú puedes aportar tu propia semilla de felicidad al bien común. Porque las personas positivas son un punto de inspiración para los demás. La meditación te ayuda a no identificarte con tus emociones, es decir, te ayuda a observar esta respuesta emocional que forma parte de tu vida anímica pero con distancia. De este modo, gracias a esta no identificación puedes tomar mejores decisiones y no poner tu autoestima en un bien externo.

Al superar tus emociones negativas, avanzas en el camino de la resiliencia. Te conoces mejor a ti mismo. Y abres la puerta del diálogo emocional por medio de una meditación que resulta medicinal para el estado de ánimo. Sencillamente, porque por medio de la meditación puedes poner palabras a aquello que sientes.

Cómo te sientes influye en cómo actúas, por esta razón, es importante superar las emociones negativas. De lo contrario, interiorizas tanto una emoción que te fusionas con su esencia. Tú no eres tus pensamientos. Tú no eres tus emociones. Por tanto, tu identidad trasciende a esta realidad personal. 

 

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