La tecnología está llegando a unos límites en los que, con solo mover un dedo, podemos hacer muchas cosas que antes eran impensables. Tenemos mandos para hacer cualquier tarea. Ya casi todo se hace solo, ¿es esto tan beneficioso como creemos?

Sin darnos cuenta, nos estamos volviendo cada vez más cómodos y sedentarios: la lavadora, lava la ropa; el coche nos lleva a todas partes; si no queremos salir de casa también podemos optar por hacer la compra a través de Internet… Todas estas llamadas “comodidades”, por mucho que nos faciliten la vida, están haciendo que nuestros cuerpos pierdan la movilidad para la que fueron diseñados.

No hemos nacido para estar sentados, viendo la tele o trabajando delante de un ordenador. Si queremos que nuestro cuerpo funcione adecuadamente, además de proporcionarle una dieta equilibrada, necesitamos conservarlo en movimiento. Todos sabemos que un coche parado se estropea enseguida, con nuestro cuerpo pasa lo mismo.

 

Fuente: Pixabay/tookapic

Los niños aún disfrutan del movimiento

Durante nuestros primeros años de vida disfrutábamos mucho con la impresionante capacidad de movimiento que tenían nuestros cuerpos. Los niños nacen con una gran flexibilidad y un gran deseo de moverse a todas horas. Este continuo movimiento, les va dando la coordinación y la estabilidad que necesitan. Desde que consiguen sujetar la cabeza recta, comienzan a ejecutar un sinfín de proezas que van desde rodar hasta caminar, pasando por gatear.


El movimiento de los niños es completo, divertido y libre. Se mueven porque les apetece y lo pasan bien. Es su condición humana en estado puro. Los animales también se mueven por el placer de moverse, en eso se parecen a los niños humanos.

Sin embargo, según nos vamos haciendo mayores vamos perdiendo esa naturalidad de movimiento. Al empezar a ir al colegio, nos vemos obligados a pasar mucho tiempo sentados, limitando mucho nuestra necesidad de movernos.

Los niños más afortunados quizá sean apuntados a algún entrenamiento deportivo, lleno de reglas que dejará poco espacio a su creatividad. Pocos serán los que podrán jugar durante tardes enteras en la calle con sus amigos, inventando juegos y pasando frío o calor… La mayoría saldrán de la escuela y pasarán, más horas aún, sentados delante de la televisión o el ordenador.

Perdemos el contacto con nuestro cuerpo

Con el paso de los años, estos niños serán adultos que seguirán sentados en la universidad, en la oficina, en el coche, etc. Los cuerpos comenzarán a acumular kilos de más y a perder movilidad, lo que dará lugar a diferentes dolores de espalda o de articulaciones.  Según pasen los años, está situación es muy posible que se agrave y tendremos casi asegurada una vejez con muchas limitaciones de movimiento.

Lo peor de esto es que pensamos que es lo normal. De hecho, cada día es más habitual ver ancianos que necesitan asistencia casi de manera continua. Sin embargo, yo no creo que tenga que ser normal. Cuando yo era una niña los ancianos conservaban su movilidad hasta bien mayores, así como su independencia y, en muchos casos, su dignidad.

Necesitamos reivindicar nuestro derecho al movimiento. Ese derecho se encuentra unido a ser capaces de seguir disfrutando de la vida y de nuestro cuerpo. Se trata de no perder de vista al niño que fuimos y que se movía con facilidad y alegría.

 

Fuente: Pixabay/Astrid_Zamora

 

Beneficios  del movimiento

El hecho de mantenernos activos tiene muchísimos beneficios:

– Nos ayuda a controlar el peso adecuado y mantenerlo.

Reduce el riesgo de padecer ciertas enfermedades cardiovasculares y ayuda a disminuir la presión arterial, así como a equilibrar los niveles de colesterol

– Reduce el riesgo de padecer diabetes tipo 2. En caso de padecer ya la diabetes, ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre.

Fortalece los huesos y músculos. Las actividades aeróbicas de intensidad moderada contribuyen a que la pérdida de densidad ósea sea menor con el paso de los años.

Mejora la salud mental y el estado de ánimo. El ejercicio consigue que segreguemos cierto tipo de hormonas que están relacionadas con el bienestar, por lo que reduce el riesgo de padecer depresión. Así mismo, ayuda a que la calidad del sueño sea mejor.

Mejora la estabilidad en general, ayudando a la prevención de caídas.

Tipos de actividad física

Cuando pensamos en actividad física, no tenemos que pensar en extenuantes tablas de gimnasia o en aburridas sesiones de gimnasio.

Existen infinidad de actividades que nos harán disfrutar del ejercicio físico, sin llegar a agotarnos y sin rigideces. A veces, si observas la cara de sufrimiento de algunas personas que corren por la calle o que van al gimnasio te costará mucho creer que eso sea bueno…

Es esencial que el tipo de actividad física que llevemos a cabo nos haga disfrutar. Algunas personas se inclinan por el baile. El baile consigue mover todo nuestro cuerpo y liberarlo de las corazas que el paso del tiempo nos ha impuesto. Además, si lo hacemos en grupo es una manera de hacer vida social a la vez que conseguimos pasarlo bien.

 

Fuente: Pixabay/Perlinator

 

Otras personas encuentran su forma de estar activos haciendo grandes caminatas por el campo. Cada día existen más grupos de senderistas de todos los niveles y de todas las edades. Es otra forma de estar en contacto con la naturaleza y con otras personas, a la vez que nos movemos.

También hay personas que encuentran muy agradable montar en bicicleta o ir a correr. Cualquiera de estas actividades te pondrá en contacto con todas las posibilidades de movimiento que tiene tu cuerpo y conseguirán que saques a disfrutar al niño que llevas dentro.

Procura encontrar aquella actividad que te haga sentir más vivo y practícala. Vuelve a convertirte en el niño que fuiste un día y que moviendo su cuerpo conseguía ser feliz y disfrutar de la vida.

El movimiento es vida. En el universo hay un continuo movimiento de planetas y estrellas que consigue que el cosmos evolucione. Así mismo, a nivel microscópico existen un constante movimiento extra e intra celular que posibilita la vida. Nuestro cuerpo no iba a ser menos, está diseñado para moverse y a gozar de ese movimiento en cualquier momento y a cualquier edad.

En conclusión, si aplicas estas prácticas en tu día a día conseguirás ejercitar y cuidar tu mente. Y ese es el camino que sigue el método Crear Salud, que, además, no solo trabaja con la meditación y la atención plena, sino que también busca fomentar una correcta nutrición en las personas, así como una vida activa. Anímate a probar la app Siente que puedes descargarte aquí y conviértela en tu mejor compañera de viaje por la senda de la meditación. Esta aplicación trabaja con una metodología muy sencilla, que te enseñará las claves del mindfulness y la psicología positiva para mejorar tu bienestar y, en definitiva, llevar una vida más feliz.

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